La historia de Montes parece un sueño y, a decir verdad, así empezó, convirtiéndose progresivamente en realidad.
Fue en 1987 cuando dos socios visionarios, Aurelio Montes y Douglas Murray, con amplia experiencia en el mundo del vino, quisieron hacer realidad sus sueños de producir vinos de una calidad muy superior a la que se producía en Chile en ese momento. Sumaron en 1988 a los otros dos socios originales, Alfredo Vidaurre y Pedro Grand, haciendo cada uno su aporte especial y complementario, naciendo así Viña Montes, llamada en sus inicios DiscoverWine Ltda. Un sueño hecho realidad, de cuatro grandes visionarios, que han logrado con el tiempo, que los vinos Montes y Montes Alpha lleguen a más de un centenar de países, siendo reconocidos por su extraordinaria y permanente calidad y, al mismo tiempo, atraer la atención del mundo entero sobre los vinos que Chile puede producir.
La fama no tardó en llegar cuando, con esfuerzo y pasión, la bodega creó el primer Montes Alpha Cabernet Sauvignon, un vino realmente diferente a los entonces en boga. Concentrado, complejo y serio, tuvo un éxito inmediato y nos demostró que habían elegido el camino correcto. La versión de 1987 de este Cabernet Sauvignon fue el primer vino realmente premium exportado por Chile y abrió para su viñedo -y para Chile- el camino que otros siguieron prontamente.
Más tarde, siguieron sus queridas versiones Chardonnay, Merlot y Syrah. Desde el principio, se pensó que Montes Alpha debía ser sinónimo de la gran marca Premium de Chile, la de mayor exportación en su categoría, dirigida a los exigentes gustos de las vinotecas especializadas, restaurantes y hoteles.
Siguiendo con la obsesión de crear mejores vinos, Montes fue pionero en apostar por el Valle de Apalta y plantar viñedos en las laderas de las montañas, en su persistente búsqueda de la calidad, siendo además el primero en plantar Syrah en Colchagua.
El resultado llegó más rápido de lo esperado: el primer chileno ultrapremium (o superchileno o ícono), Montes Alpha 'M' 1996 (un clásico bordelés), seguido de otro que se ha convertido en un vino de culto, Montes Folly 2000 (Syrah 100%, de muy baja producción) y, finalmente, el primer chileno Carmenèrepremium lanzado en mayo de 2005, Purple Angel (Carmenère 92%). Todos se convirtieron rápidamente en éxitos de la prensa especializada y de nuestros fieles consumidores.
Desde sus inicios, la filosofía de esta bodega ha sido producir vinos de la más alta calidad, preocupándose siempre del cuidado del medio ambiente y de sus colaboradores, desarrollando una cultura sustentable en todas las etapas del proceso de producción de sus vinos.
El reconocimiento que hoy tiene la bodega en todo el mundo se basa en un trabajo silencioso que es el resultado de una forma especial de hacer las cosas, cuidando cada paso que dan para que su huella en la tierra sea un verdadero aporte de conservación y cuidado permanente.
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